Si prestas o contratas servicios especializados, el riesgo ya no se limita a tener un registro REPSE vigente. La autoridad revisa si el servicio realmente es especializado, si no forma parte del objeto social del cliente y si existe autonomía real de la contratista.

La revisión también puede cruzar nóminas, CFDIs, cuotas de seguridad social, salarios reportados, entrevistas a trabajadores y evidencia documental. Cuando algo no sostiene la operación, el costo puede ser alto: multas, cancelación del REPSE, pérdida de deducción fiscal e IVA, y responsabilidad solidaria.

La recomendación práctica es sencilla: antes de que llegue una inspección, revisa contratos, expedientes, CFDIs, cumplimiento fiscal, seguridad social y soportes de operación. No basta con tener papeles; deben contar la misma historia.